Otra de las obras relevantes en los premios Eisner de este año fue “Skim” de Mariko Tamaki y Jilian Tamaki. Otra pieza, al igual que ya vimos “Swallow Me Whole”, que gira en torno al mundo adolescente.
Skim es el nombre de la protagonista. Una adolescente incomprendida, gótica, con unos kilos de más y de pensamientos confusos que ni ella misma puede descifrar. Por lo tanto, la trama nos envuelve en la faceta de las marginaciones, los freaks solitarios, las dificultades de sociabilidad…
A mí me parece un buen comic. No tiene la originalidad de “Swallow Me Whole”, ni mucho menos, de ahí la brillantez de la obra de Nate Powell. Porque escribir sobre los jóvenes es un recurso que se está viendo muy a menudo, y empiezo a temer que resulta hasta fácil: “Juno”, “Precious”, “La Ola”, “La clase”, “Los chicos del coro”, “Little Miss Sunshine”… Todas, al igual que estos dos comics, giran en torno a:
- Chic@s con problemas personales.
- Falta de identificación social.
- Rechazo al sistema.
- Yo soy la ostia, pero los demás son gilipollas.
- “Odio a todo el mundo”.
Ésta última, además, es una frase que se repite en varias películas de las citadas y también en “Skim”. A mí ya me cansa un poco este tema por la repetición constante en los últimos años. Pero insisto que Skim no deja de ser una pieza recomendable. Un dibujo muy sencillo pero cargado de expresividad, sombras que en blanco y negro agradan muchísimo a la vista, y una narración muy personal en torno al personaje. Eso sí, no leáis esta obra inmediatamente después de “Swallow Me Whole”, os dejará un sabor de boca a deja vu.

Escrito por ocavaller
“Trágame Entera” (“Swallow Me Whole”), un título con peor sentido en español que en inglés, hace alusión al famoso monstruo que cada uno lleva dentro. Porque en algún momento todos lo hemos conocido, se presente como se presente. En el caso de Ruthy y Perry, los co-protagonistas de la historia, son esquizofrénicos… En realidad, no sólo eso. También, de algún modo, pueden comunicarse con los animales. A su vez, cada cual goza de arrebatos compulsivos y obsesiones internas que cargan la historia de miedos, inseguridad, y mucha aprehensión. No es la típica trama de adolescentes, y tal vez por ello se ha ganado el reconocimiento a la originalidad y a la inclusión personal de un retrato de cierta juventud actual. ¿Los ninis? No, en serio.
Y ojala todos los deberes fueran tan gratificantes como rememorar todos estos recuerdos que nos deja el tiempo en un domingo de puente para la mayoría, pero de currele para otros. Un domingo que, igual que no podía haber terminado peor, su comienzo fue digno de los mejores calificativos. En un cien por ciento gracias a este comic. Comentaré, sencillamente, como un aficionado más (así lo he leído) mis impresiones unos años más tarde de su publicación.
Tirando de la oportuna frase: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, me quito el sombrero ante la colaboración con Jace Burrows. Brutal dibujo a color. Esperemos que ningún productor meta la pata. La unión de ambos artistas cuaja en “303”, otro comic algo más soso, que no me atreveré a tachar de mancha en ningún historial. Ambos han seguido juntos este matrimonio por “Wormwood” y posteriormente por “Crossed” del que ya hablaremos otro día.