Thai Movies

abril 24, 2010

Dos títulos que he tenido ocasión de degustar y que me han parecido oportunos de juntar en este post: por un lado “Tropical Malady” (“Sud parlad”) y por otro “The Eye”. Muy diferentes entre sí, pero ambas originarias del reino de Siam.

Tropical Malady”, la cinta de Apichatpong Weerasethakul, ha sido una de las obras más laureadas de los últimos tiempos proveniente de Tailandia. Gracias a ello hemos tenido la oportunidad de importarla desde el otro culo del mundo. Una obra que, estoy seguro, no habríamos disfrutado de ser por su línea argumental. Y es que, aunque se esté produciendo una ola de cultura asiática en occidente, hay sentimientos y emociones a los que no estamos acostumbrados. El propio servidor se incluye en que, del día a la noche, uno no puede adquirir el pensamiento y la educación que te hagan sentir asiático. Supongo que nacer allí es el primer paso.

Porque esta película es muy oriental. Y, de hecho, se tiene que valorar con respecto a este patrón. Lo mismo que cuando ves un Chaplin y te tienes que adaptar a los años 20. No por ello voy a dejar de decir que la iluminación me pareció… mejorable. Noches iluminadas de forma injustificada, brillos desagradables que golpeaban gestos y acciones, y algún que otro fallo del dichoso raccord.

Hablando de actos con mis alumnos, y justificando siempre los tres que todos conocemos, uno piensa hasta que punto se pueden discutir dos, que tres que ochenta. En esta película se pueden distinguir los que quieras. Quien vea los tres, como es mi caso, se le atragantará un primer acto (que mientras lo estás viendo te crees que ha habido dos y sólo lo entiendes como uno cuando finaliza la peli) y un segundo que cuesta distinguir de un último muy breve. Extraño. El sonido ayuda a distinguir los actos. Probar.

El ritmo (si es que existe), las pausas, la planificación kilométrica, los títulos a mitad de película propios del mudo, las miradas eternas sin pestañear… Y el viaje interior que para muchos espectadores es un suplicio… Un cine en vías de desarrollo con lenguaje propio, y muchas expectativas.

Con “The Eye” seré más breve. La obra de los  Pang Brothers, chinos ellos, la incluyo dentro del cine Thai porque al fin y al cabo siempre trabajan en este país. Una película pensada de forma occidental, sin rastros de cultura asiática salvo por los actores y localizaciones. Se trata de una manera de dirigir que todos conocemos. Música in creccendo anticipando sustos que se pueden dar o no, y que se completan con un movimiento de cámara rápida.

Me gusta especialmente el guión, el talón de Aquiles de las películas de terror. En este caso podemos disfrutar de cierta chispa de originalidad y algo que no va muy ligado al terror actual: el suspense. De ahí que digan que “The Eye” supone una revolución en el género, o que se hable de “terror eléctrico”. Por cierto, ojo con lo que preparan estos tíos: “The Child’s Eye in 3D” la primera película de terror en 3D. Ejem… sobre unos tíos que se quedan atrapados en el aeropuerto de Bangkok. Menuda gracia me va a hacer ir para allá…


My Blueberry Nights

octubre 11, 2009
¡Wong Kar Wai, viva la madre que te parió! Entre otras cosas, por “My Blueberry Nights”.

Sí, otra película cojonuda del maestro contemporáneo de origen honkonés. Me empieza a dar la sensación de que a Wong Kar Wai ya no le resulta complicado hacer cualquier cosa en sus películas. Ni crear una subtrama detrás de otra sin mantener el hilo principal, ni meter 7 fluorescentes por cadaImagen plano, ni construir una banda sonora emocionante, ni hacer trabajar a Jude Law mejor que de costumbre… Y por supuesto, la facilidad para saltarse todas las reglas “estipuladas” tanto dentro, como fuera de cuadro.

De nuevo se trata de otra película que no deja rastros de grandeza, una película humilde por dentro y por fuera, una historia nada peculiar, pero única a su vez. Otra vez en la línea de chico corriente, chica corriente. Reconocerse en situaciones no sería muy complicado porque los casos son muy diversos, aunque en el fondo todos son los mismos.

Definir como profunda cualquier película de Wong Kar Wai sería algo obvio. Lo mismo si buscamos una forma de plantear su técnica. No hay película donde se le vaya la olla, quiero decir, donde no se le vaya la olla. Y en todas, el resultado es tremendo a los ojos. Un placer de ver en una buena pantalla.
Imagen
Sin embargo, después de un fin de semana intenso de grabaciones se me ocurre decir a vote pronto: ¿qué sería de una película sin infortunios? Yo al menos he encontrado uno en “My Blueberry Nights” que aviso a quienes la vean en DVD por primera vez: en la contraportada sale un frame que desvela, como que no quiere la cosa, el final de la película. Así mismo, la carátula no es mucho mejor:

No creáis que es una comedia. Ni una película pastelosa. Nada de eso. Ya me contaréis.


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